cual es la posibilidad de un encuentro
en una virtualidad de sujetos espectrales,
si uno siempre está más acá
de donde se le busca,
y el otro siempre
más allá de donde se le encuentra:
dos haces perpendiculares que se truecan en el camino,
cada uno dibuja en las caras, fantasmas,
traumas,
y se cuelgan objetos por doquier,
Y en este caos de paredes espejadas
damos siempre lo que no tenemos
hasta caer exhaustos
lunes, 15 de octubre de 2018
una matemática inexorable me tiene bebiendo duros tragos de amargura;
es el entre-dos-muertes de la tragedia sofocleana,
el resplandor de lo bello en lo sufriente.
una dialéctica deseante artificiosa, maquínica,
se incrusta en la pulpa del sujeto, en la falta nuclear,
trayendo malos augurios,
jugándole muy malas pasadas a la suerte,
confiándole todos los secretos a la locura.
una máquina carnicera rota, intransigente, viene
secando los aires del crimen,
en las estampidas de invierno,
terrible
como el silencio en los manicomios,
aterrorizador
como planetas fugados de sus órbitas,
como cadencias galácticas que de pronto olvidan sus tonos
como si de pronto un corazón
olvidase el calor de su pulsar,
tocara un ritmo extranjero,
se desacoplara de sus flujos íntimo,
y, desconociendo todas las vísceras,
solo entonase armonías en descomposición
es el entre-dos-muertes de la tragedia sofocleana,
el resplandor de lo bello en lo sufriente.
una dialéctica deseante artificiosa, maquínica,
se incrusta en la pulpa del sujeto, en la falta nuclear,
trayendo malos augurios,
jugándole muy malas pasadas a la suerte,
confiándole todos los secretos a la locura.
una máquina carnicera rota, intransigente, viene
secando los aires del crimen,
en las estampidas de invierno,
terrible
como el silencio en los manicomios,
aterrorizador
como planetas fugados de sus órbitas,
como cadencias galácticas que de pronto olvidan sus tonos
como si de pronto un corazón
olvidase el calor de su pulsar,
tocara un ritmo extranjero,
se desacoplara de sus flujos íntimo,
y, desconociendo todas las vísceras,
solo entonase armonías en descomposición
martes, 31 de julio de 2018
lunes, 28 de mayo de 2018
Llueve mucho en Santiago esta medianoche, y la luz de la noche se quiebra a través de las pestañas mojadas. Esta lluvia me recuerda la misma lluvia que te recuerda esta lluvia ahora, y ahora llueve sobre ti igual como llueve sobre mi ahora. Ahora llueve en Santiago sobre nosotros al igual que llovía en esos momentos. ¿Será que estamos recordándonos en la misma luna que se asoma como se asomaba entonces, violentamente nítida, coronada por una aureola? ¿Será que estamos pensándonos en la misma lluvia en que nos pensábamos entonces, cuando llovía mucho sobre Santiago, y la luz que se quebraba a través de las pestañas mojadas y te coronaba de destellos el pelo y el contorno, y debía recordarte así, soñarte, desde la medianoche hasta el mediodía?
miércoles, 2 de mayo de 2018
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