domingo, 21 de junio de 2020

una angustia trasnochada abraza
antiguos complejos, imagos parentales,
vacíos virtuales espejados,
muros de palabras,
fríos,
sin palabras,
sobre una fría pantalla, una madre,
como una orilla de rio,
dura,
sin fondo,
sufriente como un amanecer,
muda como la angustia,
ciega como el dolor,
muerta como una pena,
plana como el silencio,




una lituraterra fantasmatica,
asciende sin vacilación
sobre aires ensoñados, trasnochados
trasmutados al devenir
de cantares, de rigores
estertores
desertores,
cantan y trinan voces de la entreguerra
y una literatura terrible asciende
de la tierra, de las quintas,
del vinagre de la rancia nobleza agraria.
A la luz de actrices que enmudecen,
de atroces historiadores del ojo,
terribles fascistas mutilados,
adoradores tanáticos del terror sedado.
A la sombra de claveles burgueses,
de tremendos merodeadores,
de buscavidas y aduladores,
y mutismos y pequeñeces.




sábado, 20 de junio de 2020

un contacto a la velocidad de un siglo,
recorre kilometros esta noche añorando
un peligro consumado sin vacilación,
de una promesa que gotea
sobre mapas del deseo, fugaces, arcanos, místicos,
inpronunciables
Un misterio de ojos, de miradas,
de cuerpos desnudos que se han zambullido
en el terciopelo,
que se rozan en la estática centelleante
de la presencia lejana
sostenida
por pulsos
magnetico-electros que disparan,
levantando carantoñas en el aire,
con ojos ciegos,
fantasmas de humo,
silbidos, seseos, gruñidos
amorosos, temerosos, expectantes,
mal humorados, estresados,
aislados, consentidos,
brutos y risueños,
tontos e inocentes.
Reflejos fugitivos, pantallas opacas,
traducen como pueden
un beso largo de contrato prometido,
con cítricos sabores, con olor a azahar,
viscosos como el vino, total
como un grito ahogado en el mar,
como una tierra prometida,
fecunda,
extranjera,
irreal, imaginada
largamente,
con miedo, con ansiedad,
como una radiografía de un sueño
erótico
adolescente,
patético, candoroso,
vergonzoso.
Una larga espera de una larga espera,
como una marcha de una década en un desierto subjetivo,
como andar un laberinto de tierra en círculos,
con sed,
y la salida se retrasa
infinitamente,
se desplaza con el horizonte
andando al mismo paso,
alejándose a velocidad incierta,
mientras yo estoy acá inmovil
impaciente,
navegando el horror de la quietud desesperada
sobre una plataforma de poliéster,
colgando de un ansiolítico de celulosa





sábado, 23 de mayo de 2020

Una cama grande
para un lector solitario
es un campo de guerra
entre libros
y sábanas rayadas

lunes, 27 de abril de 2020

Llegar tarde,
nunca llegar,
quedarme parado en la esquina,
mientras el reloj
se acerca al toque de queda,
echo dos miradas,
y tengo que correr,
no me pueden agarrar los milicos de nuevo.
Mañana lo intento de nuevo.

jueves, 16 de abril de 2020

de pronto me vi tan lejos de todo
como un color pintado encima, desteñido.
En un camino
que va a otro sitio,
un lugar afuera
en el que mi vida
se desinfla como un globo
que se queja lastimosamente
y se sacude
de toda la resaca de vida
que se me ha empozado en los hombros.
Debo marchar,
a un lugar extraño
originario, antiguo,
donde me encuentre con otro,
donde
el agotamiento de vivir
se suspenda,
un lugar de otros colores,
en el que
todo gesto sea antología,
toda sonrisa
perdure
en una instantánea
en un rincón
imperecedero.
Donde no haya más fondo
del momento
que el instante vivo,
donde me pueda sacudir,
de esta cáscara
herrumbrada
que me ha atrapado,
que ha cubierto mi gesto,
mi mirada,
mi palabra sincera,
con una defensa pueril,
obscena, litigante,
quiero sacudirme,
dejar aflorar
mi gesto sincero,
mi mirada,
mi palabra certera,
ya sin miedos,
no ser ya nadie más hoy
ni donde ni a veces
ni por si acaso,
ni por piedad,
hacer del gesto
un dardo certero del interior,
y salir afuera,
como quien sale
afuera.

miércoles, 15 de abril de 2020

sobrevuela en carroña
el inefable goce
de entregarse a la miseria
con los ojos abiertos,
a los vientos del crimen,
al desenfado del dolor,
y sostiene en vilo
el dulce puñal,
gozar gozar,
de elegir una desdicha,
como un trago de alcohol
poderoso,
destructivo,
como un ahogado,
que entrega el cuerpo
al brío de las olas,
que lo dominen, que lo sometan,
y entrega los miembros
para que bailen un ritmo ajeno
para descansar de si,
entrega el cuerpo
para que lo gobierne otro,
como quien pone las manos
en servicio,
entrega su suerte
entrega su dicha,
para que nadie pueda decir
fuiste tú el culpable,