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martes, 26 de septiembre de 2017

desertar,
hacer la huelga humana
detrás de tus pestañas,
perder la luz,
morir en el intento

viernes, 22 de septiembre de 2017

Podría hacerme un
collar de huesos
con todas las penas que he botado
por el desagüe
esta mañana, y amarrarlo
con tus pelos
que quedaron en la esponja,
podría
secar todo el mar
con el desierto
que ha crecido en mi pecho,
aspirar pastillas molidas,
y hacerme un hoyo en los parpados
para botar la sal seca,
también podría
ahogar todas las luces de la ciudad con mi pena
tus besos ya no me caben en la boca
ya no me caben
en el espacio que se acorta
entre mi alma y el infierno.
Tu sonrisa
ya no me cabe en los ojos,
ya no me cabe,
y se me anega el pecho
cuando tu sonrisa llueve
sobre mis párpados de piedra,
cuando tu media sonrisa triste
me mira y se va
y todo el océano del mundo
se me hunde en los ojos,
y la columna negra se me cae al suelo llorando
lágrimas de plata triste

lunes, 18 de septiembre de 2017

¿cómo borrar con una mano
los avatares de la mala conciencia
como volverse no nacido para los ojos
para los medios, para las lenguas,
para los agrezas,
las discordias, las distonías,
la desincronización vital de los tiempos
y de las contingencias?
¿como sintetizar la familiaridad,
obtener una cura del cariño,
de la cercanía y la confidencia?
como entregar inocentemente cualquier afecto
y ser franco?


¿cómo hacer?


¿Cómo ya nunca más perder la inocencia,
y, a la vez,

no ser también ya radicalmente consciente
de que ya cualquier afecto se actuará en un escenario
se amará como un guión
como un fantasma en el teatro,
se acariciará con una onomatopeya,


y poder dejar de saber por un rato
que todas las ternuras serán de utilería;
serán como un cartón de leche reciclado:

cada vez que se le reutiliza
adquiere una pequeña pestilencia

una leve agriedad
que cubre sutil
pero insoportablemente

todos los sabores,

hasta ya no ser capaz de disfrutar nada





Oh

cómo hacer




Cómo

momentáneamente

desconocer
que la única

manera de conjurar esos hedores
es volver

a los mismos delgados brazos

a la misma amplia sonrisa

a la misma porcelana



que los iluminó un día

que los tomó de un bote de reciclaje inmundo


y los limpió con paciencia
y los pulió tiernamente
y los besó con ternura y así


durante un tiempo
consiguió

que el solitario ángel del pantano

ya no estuviera tan triste
este dolor se siente como un frío que se me cae
de la frente, que me escala por la espalda,

por dentro,


donde se afirma de todas las visceras para empinarse,
y las hunde

en liquido,

un liquido frío
que corre

hacia arriba

como una
cascada,
que se
pone

denso

en el estómago,
que
contrae
los músculos
para

empujarlo
hacia


arriba,

desde
la zona

de la pelvis
y el
ano,
hacia


el
miserable
vientre masculino,

vacío, que no genera más que vértigo
y soledad, que no produce más

que pequeños estremecimientos de angustia sin nombre,
entumecimiento de la piel y la mente,

viscosidad del
pensamiento,

y un

bolo alimenticio fantasmático
que se demora en la garganta,
que exaspera los
esfuerzos de
la
tráquea,
y que
se
estanca


y

se

hunde

a
la

vez

como un
globo hinchado en el pecho

y

un infierno que arde en los intestinos.
Noviembre negro

un aguacero en el paraíso,
el cielo se viene abajo.
la comunión de lo sintagmas
se derrumba como un castillo de naipes.

la mala flourescencia del aire
se acopló una noche con el ruido
ronco, del amanecer oscuro
las estrellas se dieron la espalda

todo fulgor o resplandor en el mundo
por un segundo
se desesperanzó

se hizo imposible comunicar

las mordazas del viento,
sus tentáculos crueles,
se quedan en una
inmovilidad anodina

si motivos si quiera,
ni para resoplar,
ni para quejarse de la depresión

catatonía

enervación radioactiva
del absoluto vacío de la potencia:
profunda rigidez de la ausencia.

histerizacion de acero de toda representación,
de toda imposibilidad de bienestar,
de toda comodidad
de todo simplemente hoy no estoy tan mal.

aparición, corporeización, turgencia, iridiscencia, entumecimiento, rigidización, fosilización, pulverización, y desaparición
de toda chispa de potencia tibia,
de todo esbozo frustrado de media sonrisa tranquila

sábado, 2 de septiembre de 2017

un camino recorrido.
largo recorrido
y serpenteante
parece retroceder
avanzar,
internarse por los campos
perderse en la neblina blanca de la mañana.
Han matado al toro,
sin símbolos,
han matado al toro
en una masa estratósférica,
lo han matado,
a punta de espada
atento el verdugo,
caen los tonos,
al toque de degüello,
y pesada y torpe cae la hoja,
se arrastra cansada sobre el final,
empuja con soberbia,
60 kilos de muerte.
En el fondo un cuadro de Marat
se salpica con sangre,
un comité delibera.
Un largo camino recorrido.
Las luces salpican la carretera,
las carretas a trompicones
se disputan la acera.
Una montaña en el fondo
está en punto de desahucio,
está sobrevpoblando el pasto,
las agujas del reloj,
la carroña del corregidor,
sobre la plaza pública,
y los buitres le picotean los ojos.
Una pesadilla en barroco,
no puede huir, no,
después de darme la luz, no,
no puede huir,
la familia, no, no puede ir
las camisas no,
las visiones,
los tazones,
los recuerdos,
los recortes,
las hebillas no,
las pasiones,
los encuentros no,
las canciones.
El amanecer no puede huir, no.
Después de darme la luz, no,
tengo los dedos pegados,
no puedo escribir,
un peso de 60 kilos de acero
me estrangula,
las nubes no, no pueden,
ni en las uñas.
La puerta está trancada,
en la puerta la tormenta golpea,
en las ventanas,
se siente llamar al que viene, viene llegando
el que viene,
es la tormenta el que viene, es él, que viene,
adentro la madera se quema lenta
bailando,
y el viento de la tormenta azota las ventanas,
la sed de las ventanas,
y la madera baila,
las herraduras rechinan,
los goznes, las tuercas,
los árboles redoblan,
se aferran más fuerte,
y la tormenta sacude todas las masivas
todas las cortinas,
las plegarias se deshacen en el suelo,
en un charco,
la esperanza se quiebra en el suelo,
en las rodillas, en los nudillos,
en la carne expuesta,
en las grillas,
en las rendijas, en las rejillas,
en las cerraduras.
La comida es para comerla en familia,
las palabras son para ser dichas,
el aliento es para respirar la lengua, para besar
el cuerpo amado, barrado,
y encontrarlo de nuevo
buceando bajo las sábanas,
enervado en amor,
en desesperación de vida,
en exceso vital.


sueño terribles pesadillas
y los terrores nocturnos me despiertan
para poder seguir soñando,
un exclusión radical
del objeto,
un tornado
contigo al centro y una margarita,
una marca vital.

miércoles, 30 de agosto de 2017

En mi teatro de sombras,
trágica, ocupas un lugar
principal, fuente de vitalidad.
Cómo ángel redentor, tu luz
exterminadora, tu presencia
ascéptica, anestesia
las inmundicias de mi interior
como un higo podrido,
maquinal marioneta destino,
se pone en escena drama
hilos de plata, sutiles, invisibles, crueles
se pone en escena drama

El parlamento va:
"Si te digo que amo tus ojos
no me los entregues en una bandeja cercenados
o en un platito de café inocente, durante una mañana,
alegre, y la sangre inundando la mesa,
si te digo que amo esa cruz
inscrita al rojo vivo,
incrustada en tu corazón,
regálamela,
pero no te la arranques para dármela,
retenla, egoísta,
para que pueda contemplarla,
que si me toca me quemaré vivo"

soy una parra raquítica,
el nombre del padre, gigante, escrito en el cielo
me ha obturado la luz del deseo;
un nombre gigante pero ineficaz,
opaco en su completitud,
un nombre replicado a cincel,
sufriente, sobre una roca frágil,
sobre el dintel de una puerta clausurada.

la puerta da paso a un establo,
el escenario es escaso, volátil,
las formas del deseo,
sobre estructura precaria
se desinflan, se desarman,
los contornos frágiles colapsan,
las humildes marionetas mueren aplastadas,
el colapso de lo simbólico,
un diluvio torrentoso diluye las tintas,
las cuñas se colman, se alisan, se borran
colapsa la inscripción de la falta

el encuentro con el objeto es terrible
como un rostro desconocido
asechando, oscuro, por el margen de la puerta,
la fuerza es incontenible,
las vigas están por ceder

el invasor asecha en los sueños
colgando desde la esquina, en el techo
observa con ojos fríos
emana oscuridad
como una boca monstruosa
que va a devorar
una hiancia voraz,
que se desvela en la obertura de la noche
el terror y la mirada, lo mismo,
pecho aterrador,
el invasor
de otro mundo
ya lo sabe
viene por mi

martes, 29 de agosto de 2017

el horror del objeto parcial
padre acaso no ves que ardo
el horror, el miedo
de encontrar los ojos amados
en el platito de café

padre no ves que ardo
encontraste mi brazo quemado, en sueños,
sin dueños, sin años, con daños
padre no ves que ardo
de encontrar los ojos amados
llorando
tras cristales
en el platito de café

lunes, 28 de agosto de 2017

bendito el peldaño maldito
en el que tropezaré por última vez
la precipitada, la cornisa, la balaustrada,
y el escalón y el pie,
y el frio y el viento que sopló ese día
y el equilibrió que cayó
y el dolor que se esfumó,
maldito el último respiro,
bendita la última exhalación
oh vacío de mirada profunda,
abismo del océano,
profundidad del hombre,
canto de sirena, estertor moribundo
hálito desesperado, oh caverna abisal
pequeña luz distante
que se filtra entre la niebla densa,
oh cabellos de plata de la noche,
tangentes de la luna, oh vacío sepulcral
oh verde viscoso, oh profundidad,
inexacta profundidad
inefable profundidad
de nombre grave
de aliento fresco
oh cóncavas cuencas
oh grandes aureolas
rocios de luz,
viento glacial
direcciones
matrices
concatenaciones
oh temores
vacío cósmico
saltaré
este nombre que me dieron está maldito
y maldito también el hado que lo tejió;
maldita la ponzoña y la cicuta
que por compasión al menos
me revienten ligero los intestinos.
Maldita la cuerda y el ojal,
que se enrosquen firmen
por compasión al menos;
maldita la fiebre ventricular
que demora ya demasiado,
que no termina de llegar.
Maldito el cauce
el agua que corre
la riviera infecta,
que estalla en esquirlas,
malditas las metrallas;
malditos perdigones
que desde que nací en mala hora
salieron desparramadas;
maldita la herida inmunda,
el germen y la bacteria,
maldita la tarde y la lluvia
en que me vieron caer