lunes, 14 de diciembre de 2015

es difícil vivir 
una vida de compromiso con la libertad
rodeado
de tantos
adicto a las definiciones

domingo, 29 de noviembre de 2015

llévame en tu viaje
muéstrame como poder llegar a la selva
para quedarme allá,
pero no me lleves por la selva
llévame por el desierto,
déjame perderme en el desierto,
déjame arrastrarme en el desierto
y caminar,
déjame morir de sed en el desierto,

viernes, 6 de noviembre de 2015

La violencia y la defensa

En las mitologías fundacionales del Estado Moderno se han elaborado fantasías contractualistas que postulan un hipotético primer momento social, en el cual supuestamente habríamos pactado vivir en sociedad. Lo cierto es que la historia ha sido escrita por aquel que ha ganado, y el mito contractual le ha sido útil al dominador para encubrir una violencia originaria. Un saneamiento de la historia a través de la bella retórica de la filosofía política.  Basta con no ir más lejos que nuestro propio país o continente, esta Latinoamérica lacerada, para verlo en  la realidad. ¿En qué momento de la historia de Chile una carta fundamental ha sustentado su nacimiento en otra cosa que no sea la violencia, o al menos la simple amenaza de la fuerza? Si hubiera un Tribunal Universal, podríamos alegar la ilegalidad de toda la historia de la república, sustentado en el antiguo vicio de la fuerza. Bajo la fría lógica civil, la respuesta más recta del hipotético juez sería “retrotráigase a las partes a su estado anterior”, e indemnícense los perjuicios, agregaría yo.
Así las cosas, anterior a todo ordenamiento jurídico, parece subyacer un primitivo y originario derecho a la defensa, emanado de la violencia originaria misma, antes de que el dominador asegurara su dominio y anterior a cualquier elaboración teórica posterior que busque justificar la apropiación del monopolio de la fuerza por el Estado. Un derecho que no precluye ni prescribe, que no se agota en su ejercicio sino que se reafirma, y que del mismo modo convive simbióticamente con el ejercicio del poder, ya lo dijo Foucault, no hay poder sin resistencia. De esta manera sobrevive hasta nuestros días, como un deber para con la realidad, el derecho a defenderse y resistir a esta violencia originaria, la que por ser borrada y encubierta de la memoria de los pueblos, se mantiene siempre actual y presente con naturaleza fantasmática.

Es importantísimo. Hay que preservar para todos los pueblos del mundo el legítimo e inalienable derecho a defenderse y rebelarse contra toda violencia de la autoridad, en la cual se reactualiza siempre el fantasma de la violencia original.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Tiene una sonrisa clara que por gigante es tan liviana, tiene una sombra blanca que poco oculta en las mañanas.
Y ella tiene una pena blanca que se deja ver a penas sonríe, en las mejillas, en los tendones, en los lamentos, en las canciones; en las comidas, en las reuniones, en las peleas, en los amores

lunes, 19 de octubre de 2015

En el camino aprendí del cuerpo,
cuando por el cuerpo pasó el camino,
cuando andando por el mundo, el mundo anduvo en mi.

Y estando sucio hasta el colmo,
aprendí a aceptar la suciedad,
estando oscuro hasta el colmo,
aprendí a aceptar la oscuridad,

caminando aprendí a caminar,
y llorando aprendí a llorar,
teniendo hambre aprendí a tener hambre,
teniendo sed aprendí a tener sed,

Solo luego de eso pude
aceptar el caminar,
aceptar el llorar,
aceptar el hambre,
y aceptar la oscuridad

Y al final
el alma cansada,
tranquila y descansada,
descansando aprendió a descansar

sábado, 17 de octubre de 2015

EL retorno a la madera, con los dedos de pergamino, joven para nacer, cantando hecho un ovillo

miércoles, 14 de octubre de 2015

En la matriz donde vive el lobo,
hecho un ovillo,
esperando para nacer.

lunes, 5 de octubre de 2015

No puedo bajarme aquí,
con esta mujer diabólica, sin amigos,
cómo me asustan tus pómulos huesudos,
calavera de magnolias,
palidez de muerta y encarnada,
suaves tus labios
cobijan una serpiente,
bífida húmeda e intranquila,
husmeabas como una coneja
entre las sábanas
y desaparecías,
dejando atrás solo pelos y dolor,
mujer afilada,
pura sal

domingo, 4 de octubre de 2015

las personas pasan al rededor a velocidad auto y prácticamente no existen

sábado, 3 de octubre de 2015

Ojos que callan tanto

sábado, 26 de septiembre de 2015

Con violencia aflora
una respiración más vieja que el tiempo
usurpando el ritmo

martes, 22 de septiembre de 2015

Un mirlo me vino a saludar a la ventana
y dio un salto mi corazón,
un verano se escarchó,
un mirlo me vino a saludar,
la estrella rió,
el mirlo cantó,
a un arbol saludé,
una estrella vino en el crepúsculo de la tarde  a saludarme,
la noche se asomó,
el viento fluyó,
un mirlo en la ventana me vino a saludar

sábado, 19 de septiembre de 2015

Un mirlo me viene a saludar en la ventana,
vigila alrededor,
salta a otra rama,
entona una llamada,
un mirlo me viene a saludar en la ventana,
da un pequeño paso,
y emprende el vuelo
Exactamente. Por eso fumo. ¡Hasta cuando hacemos cómo que no entendemos el sin sentido de la muerte!
no quiero expresar, solo quiero dar testimonio de estar

viernes, 14 de agosto de 2015

estoy atrapado en un ciclo entre una vibración y su gemela, como el santo arameo

viernes, 7 de agosto de 2015

Que fácil era amar la vida, nunca volví a ser feliz. Seguir viviendo en el objeto reparado.

jueves, 6 de agosto de 2015

Llueve mucho en Santiago esta medianoche, y la luz de la noche se quiebra a través de las pestañas mojadas. Esta lluvia me recuerda la misma lluvia que te recuerda esta lluvia ahora, y ahora llueve sobre ti igual como llueve sobre mi ahora. Ahora llueve en Santiago sobre nosotros al igual que llovía en esos momentos. ¿Será que estamos recordándonos en la misma luna que se asoma como se asomaba entonces, violentamente nítida, coronada por una aureola? ¿Será que estamos pensándonos en la misma lluvia en que nos pensábamos entonces, cuando llovía mucho sobre Santiago, y la luz que se quebraba a través de las pestañas mojadas te coronaba de destellos el pelo y el contorno, y debía recordarte así, soñarte, desde la medianoche hasta el mediodía?

jueves, 2 de julio de 2015

Me mataste el amor, terribles cadenas de oro, aún retumbarán un tiempo más tus terribles agujas de agua en el espacio acongojado, negro, tormentoso. Me volviste a matar el amor, luciérnaga de piedra, corazón coraza, terrible diosa agazapada. Me volviste a matar, terrible infanta, poderosa, ¡ay, el amor! me perdiste cuando te pedí que me encontrarás, y me perdí encontrándote entre tus laberintos congelados, te perdí queriendo encontrarte, y me perdí a mi mismo buscando una forma de encontrarte, no había una que fuese para ti y para mi.

lunes, 29 de junio de 2015

La pintura cae sobre la marcha porque cualquier planificar desentona el canto del momento

sábado, 16 de mayo de 2015

El mundo es un dolor inmenso que se desenvuelve entre dimensiones del alma, un suceso que ocurre simultáneamente en todos los lugares y todos los momentos. Una experiencia absoluta de atravesar la angustia, de ver a través de los únicos ojos de la circunstancia, de construir el mundo con los fragmentos del alma. Es un dar a luz a la soledad del ser, encontrarse de frente con el núcleo vacío y resistir la succión.

sábado, 9 de mayo de 2015

this deep place

viernes, 1 de mayo de 2015

En cualquier avatar te hubiera conocido, en cualquier sentido de la rotación o la traslación. Tu calma me habría interpelado, tu precaución de tigre en arrozal, tu corta mirada curiosa, cabizbajo abejorro revoloteando entre la maraña, y de cualquier manera me hubiera conducido hasta ti, a través de años o segundos, para untar la punta de mis dedos en la miel de tus cabellos, para asfixiarme en tu metáfora de cántaro florido, bucear con mi naturaleza de astronauta tus constelaciones lunares, adivinarte emociones en el diseño fortuito del pasto y la miel disuelta en la taza de té, y finalmente suicidarme de todo tiempo ahorcado con una hebra de lana ensangrentada, en cualquier revolución de la rueda, y  podría desbaratarte con mi sexo y reconstruirte para ser el orfebre de tus dedos, el arquitecto de tu disposición de espiga noble, el alfarero de tu cintura.

viernes, 24 de abril de 2015

Ojalá pudiera imaginar luego
un poema laberíntico,
del cual finalmente
no pudiera escapar.

domingo, 19 de abril de 2015

Veo mi historia como si no me perteneciera.
Si no existieran soportes
hay tantas cosas que nunca recordaría.
Lo que nos separa del pasado
es tanto más que solo el tiempo
transcurriendo mudo,
imperturbable como un río.
En la distancia lo vivido se aleja tanto
que se borran los contornos y con el tiempo se desvanece.
Y me veo a mi mismo como un extraño.
Que hice o que hecho, ya casi ni respondo por ello.
La memoria del tacto es tan efimera,
la de olores y sabores casi de desvanece en el momento,
los sonidos se diluyen en la distancia abandonada,
las imágenes se velan en la noche del tiempo.

sábado, 18 de abril de 2015

De solo verle los ojos le adivino el cuerpo,
mujer rebosante, llena de frutos,
de solo verla mirar
le adivino el sexo volcánico,
el eneagrama tatuado en el pecho,
columna vertebral
desde el pie al sol.
La noche es tu piel y mirar,
ave nocturna
en el espacio que abarca tu mirada,
cabe toda la penumbra,
enigmática cazadora,
no fuiste hecha para la luz del día.

Saltabas sobre mi a cada instante,
en cada oportunidad que nos diera la puerta,
nunca me dejaste casi vivo o casi muerto,
en tu cabalgar cabalgaba la impaciencia
siempre me embestías, sin mediar la resistencia
tanto de impiedad, ay! tanto de inclemencia


domingo, 12 de abril de 2015

Belleza en el milagro,
como germina la espiga
desde la dura roca
aferrada la semilla,
un haz color de sol
en busca de cielo abierto,
milagro y trigo tostado
empinandose al viento.
Y en silbante reverencia,
cae su cabellera ondulando,
esbelta espiga dorada
con estela flamígera al sol.
en su reverente flexión,
caudal ensangrentado,
Y cae en su rostro el telón

sábado, 11 de abril de 2015

La vida no se dirige hacia ningún lugar. Tengo un montón de pesos agarrados sin ningún esfuerzo, sólo basta un viento nuevo para que los haga volar. Ya traicioné y fui traicionado en tantos caminos, cuánto se puede aprender. Ya he enseñado y aprendido a llorar. No podemos detener la abrasadora llama que consume los caminos transitados, persiguiéndonos en la carretera, hay que inmolarse en la circunstancia.

martes, 24 de marzo de 2015

En las rutas, durante las noches de invierno, sin techo, sin ropas, sin pan, una voz me estrujaba el corazón helado: "Flaqueza o fuerza: ya está, es la fuerza. Tú no sabes adónde vas, ni por qué vas, entra en todas partes, responde a todo. No han de matarte más que si ya fueras un cadáver". A la mañana, tenía la mirada tan perdida y tan muerto el semblante que los que se encontraban conmigo acaso no me vieron.

domingo, 22 de marzo de 2015

Que se muera el usurpador

sábado, 21 de marzo de 2015

La falta de paz y de sosiego volvieron con la temporada
"así que si alguna vez tocas a mi puerta
y no respondo
y no hay una mujer adentro
es que tal vez me rompí la quijada
y esté buscando un poco de alambre
o cazando mariposas en la pared tapizada,
lo que quiero decir
es que
si no respondo,
no respondo,
y la razón es que todavía no estoy listo para matarte
o para amarte, ni siquiera para aceptarte,
lo que significa que no quiero hablar,
que estoy ocupado, enojado, alegre
o que tal vez estoy colgado de una cuerda;
así que si las luces están encendidas
y oyes ruidos
como de respiración, de rezos, de voces cantando
por el radio, de chasquidos de dados,
o de golpeteos de máquina de escribir
vete,
ese no era el día, ni la noche,
ni la hora adecuada;
y no es descortesía,
no deseo lastimar a nadie, ni siquiera a un insecto,
aunque a veces reúno evidencias de algunos bichos
que requieren clasificación,
pero tus ojos azules, si es que son azules
o tu cabello, si es que tienes
o tu cabeza, no pueden entrar
hasta que la soga se corte o se anude
hasta que me haya rasurado en
espejos nuevos,
hasta que el mundo
se haya revelado
o detenido
para siempre."


Ch. Bukowski

viernes, 20 de marzo de 2015


I




Hacía calor y el traje negro en el que estaba atrapado me apretaba asfixiante, como si los botones hubieran sido remachados a presión contra mi piel, y aguantaba estoico mientras caminaba por el duro adoquín a pasos inseguros. La entrevista había sido un fracaso, probablemente no me llamaría de nuevo, y no estaba de ánimo de hablar con nadie. El viento seco que soplaba con aire tibio me despeinaba y cada cierto tiempo un mechón de pelo se me caía sobre la frente, yo lo devolvía a su lugar con fastidio. En la calle había pocas personas y ya todo el comercio estaba cerrado, avance hasta doblar a la izquierda en una esquina solo para encontrarme con el mismo escenario. Había unas bolsas negras de basura apiladas en la vereda, al lado de un árbol que se inclinaba sobre la calle, y unos perros escarbaban en busca de comida. A lo lejos se escuchaba una sirena policial que pasaba y desaparecía, y los semáforos rítmicamente se encendían rojos y verdes como un árbol de navidad. De pronto una silueta dobló en la esquina caminando por mi misma vereda en sentido contrario, parecía un contorno masculino acercándose, pasando al lado mío y siguiendo de largo. Me sentía incómodo en mí mismo, con el sudor del caluroso día ya seco y pegado a la piel. Mientras caminaba repasaba en mi mente cada cosa que dije durante el día, y me enojaba de solo pensar cómo podría haber sido de distinto todo. Pensar en llegar luego a casa no me daba ninguna alegría tampoco. Bajarme del ascensor, abrir la puerta, entrar, estar solo, comer algo, tirarme en la cama, seguir solo, mirar el techo hasta dormirme, el calor, excesivo para esta época del año, tampoco ayudaba mucho. Al otro día lo mismo, levantarse, una ducha, comer solo, irse al trabajo, tener la expectativa de que el hippie de afuera del metro tenga algún libro interesante para comprarle, comer algo en la cafetería de al frente a media mañana, sentado solo en una mesa, en compañía de otros solitarios, y leer hasta que sea hora de volver al trabajo, esperar que ocurra algo emocionante durante el día que me despierte aunque sea un minuto del aburrimiento de hacer todo en piloto automático. Ir un sábado al mes a almorzar donde mi mamá, ver a mi hermana y sus hijos, que bueno que estén todos bien, el trabajo bien gracias, este año tomaré vacaciones, ¿no has ido a ver a papá? La semana pasada estuvo de aniversario, no me extraña, siempre has sido así. No quería llegar a casa, ¿pero que más podía hacer? No tenía ningún otro lado donde ir, nunca aprendí a perderme de verdad, siempre terminaba encontrándome al poco rato, nunca hay otro lado donde ir. Decidí dar un rodeo por otras calles para al menos no llegar tan pronto a estar encerrado enfrentando la soledad. Seguí de largo en la esquina que debería haber doblado y caminé varias cuadras demás sin fijarme cuantas, de pronto me percaté que no conocía el lugar en que me encontraba, doblé hacia la izquierda y el paisaje había cambiado totalmente, un servicio médico ocupaba toda la cuadra, y fuera de él, dos grupos de vagabundos dormían en colchones, tapados con frazadas, una ambulancia salía por el portón. En el paradero de la esquina, que intersectaba con una avenida grande, había tres personas esperando el bus. Cuando pasé por el lado del paradero, me entró la idea de tomar el próximo bus que pasara y perderme definitivamente. Me quedé sentado en el paradero, luego de un rato paró un bus y se bajó un hombre, pero no me moví, minutos después paró otro bus y se subieron dos de las personas que esperaban en el paradero, seguía sentado, quedaba aún en el paradero un anciano de boina, chaleco gris y bigote abultado, que me miraba de vez en cuando. Me tenían muy nervioso los gritos que salían de vez en cuando desde los bultos durmiendo fuera del servicio de salud, al parecer los vagabundos habían despertado y gritaban cosas a la gente que pasaba. Miré al anciano de gris que hizo un ademán de acercarse a la orilla de la calle, hizo parar el bus que venía, yo me paré y me puse detrás de él, el bus se detuvo y el anciano lo abordó, el chofer me quedó mirando manteniendo la puerta abierta, yo me quedé clavado al suelo, mirando a los vagabundos, mirando al anciano, mirando al chofer que me esperaba. Después de unos segundos las puertas se cerraron, el chofer se encogió de hombros y echó a andar de nuevo, yo me quedé parado en la vereda sin reaccionar a nada, miraba a los vagabundos, al bus que se iba, al perro que estaba enrollado durmiendo al lado del paradero. Miraba a los vagabundos, uno joven había llegado hace pocos minutos y se había acostado a los pies de los otros, mordisqueaban entre todos una marraqueta. Me acobardé, no me atreví a subir al bus, y supe que no lo iba a hacer en el próximo que parara tampoco así que volví a caminar, doblé en la avenida, mirando a los vagabundos hasta que desaparecieron detrás del edificio de la esquina. Inmediatamente vi a un grupo de siluetas que se acercaban a mi viniendo por la avenida, eran tres, y el de la derecha era el más alto. Derecha mía, izquierda de ellos. ¿Algún día me atreveré a hacer algo? El miedo siempre es más fuerte que las ganas de hacer algo novedoso, miedo a equivocarme, miedo a que me pase algo, miedo a hacer el ridículo, miedo a que las cosas no salgan bien. ¿Cómo podía esperar que pasara algo emocionante si nunca me atrevía a hacer nada? Bueno, ahora ya había hecho algo, ya había comenzado al menos a hacer algo distinto, tomar otro camino. Pasan las tres personas por al lado mío, me miran sin curiosidad y siguen caminando. A veces leo libros en los que pasan historias fantásticas, sé que todo eso no puedo ser pura invención, en alguna parte del mundo ocurren cosas, pero claramente no aquí, no se veían personas en al menos dos cuadras más hacia adelante, reinaba el silencio con murmullo de ciudad e incluso casi no circulaban autos por la avenida. De pronto vi un guiño de luz blanca que apareció y desapareció inmediatamente, un poco más adelante al lado de una puerta. Seguí avanzando con curiosidad hasta el lugar del que había venido el destello, y me encontré con que aquel edificio era una pequeña iglesia que tenía la puerta principal parcialmente abierta y que la luz que vi probablemente correspondía a un destello más grande que escapó por la abertura angosta que quedaba entre la puerta y el marco. Picado por la curiosidad, abrí un poco más la puerta y me asomé hacia adentro, al principio no pude ver nada pero luego de unos segundos mis ojos se acostumbraron a la oscuridad y pude distinguir los objetos del interior. Había un pequeño vestíbulo, y más allá, dos filas de bancas con sus reclinatorios, un pasillo entre medio de ellas, flanqueado por dos filas de pilares que avanzaban junto con las bancas y los reclinatorios hasta un sector abovedad, un poco más elevado, en el que se encontraba el altar. En el espacio entre el altar y los asientos había una tarima de madera y encima de ella, un armazón de cuatro patas sobre el que descansaba un ataúd con la ventanilla abierta. Maquinalmente me acerqué a mirar el ataúd, una ampolleta con una tenue luz violeta lo velaba desde una muralla próxima. Dentro del ataúd yacía un cuerpo de un viejo, que podría haber sido cualquiera, pero era él, la muerte le toco en este momento, como podría haber sido cualquiera, pero no. Me alejé del ataúd, sentí unos pasos en la entrada, no había nadie, me acerqué a la puerta y miré para afuera, una persona había pasado hace poco por fuera de la iglesia y seguía de largo. Volví a entrar, había una persona sentada en la última banca de la izquierda, un bulto negro que parecía una persona al menos. Dude si es que habría estado ahí desde que llegué, no me parecía haberla visto antes, volví a sentir un ruido de pasos cerca de la puerta, me volteé instintivamente, la puerta se cerró como soplada por el viento con un sordo golpe de madera y un corto eco más un ¡clac! metálico de la cerradura. Tuve miedo. Tomé el pomo de la puerta y la abrí de nuevo, entró una brisa tibia, si hubiera estado nublado, pensaría que iba a llover, pero afuera la noche estaba despejada y calurosa. Me volví hacia el ataúd, una persona en la oscuridad estaba parada al lado del, mirando por la ventanilla al viejo desafortunado, pensé que era la misma persona que había visto hace un rato, pero luego miré a la última banca de la izquierda y vi que ella aún estaba allí. Ahora había dos bultos negros con silueta humana en la iglesia, y ninguno de los dos parecía notar mi presencia. Se volvió a cerrar la puerta, ahora con un golpe más fuerte y seco, lo que me produjo un sobresalto, y volví a mirar inmediatamente hacia la puerta. Estaba convencido de que algo raro estaba pasando, las otras dos personas no parecieron percibirme ni a mí ni a los golpes de la puerta, yo me dirigí rápidamente hacia la puerta de nuevo para abrirla, pero esta vez el pomo metálico no giró y se quedó estático sobre sí mismo. Ahora si tuve mucho miedo. Intenté forzar dos o tres veces más el pomo pero no cedió, me di vuelta porque sentía un movimiento a mis espaldas y vi la iglesia de nuevo vacía. Estaba muy sorprendido sin entender nada. Caminé de nuevo hasta  el ataúd para asomarme a ver al viejo pero no había nada, estaba vacío también. Miré para atrás y vi veinte o treinta personas sentadas en las bancas, hacia la derecha y la izquierda, todas eran sombras negras, no podía distinguir sus caras. Se abrió la puerta de la iglesia, entraron tres personas más, se cerró de nuevo, se acercaron a mí que estaba parado al lado del ataúd, me abrazaron y me dieron palabras de consuelo, y se fueron a sentar en las bancas de la derecha. Estaba desconcertado, pero intentando actuar tranquilamente. Miré al ataúd y me di cuenta que había un cuerpo en él pero era una sombra negra entera sin rostro como las demás personas en las bancas. Escuché unas campanillas sonando, un ruido de voces que hablaban o gritaban, pero no venían de ningún lado, sentía quejidos y llantos, y no veía nada más que negro, y los llantos y los gritos envolviéndome como un torbellino y solo veía negro profundo y destellos blancos repentinos y los llantos venían de todos lados y un viento fuerte que soplaba contra mi cara y un golpe sordo que repentinamente callaba todos los demás sonidos. Silencio y quietud, una sensación tibia recorriendo todo mi cuerpo y un silbido lejano y agudo en los oídos como una vibración. Abrí los ojos y me vi atrapado en algo como una caja, intenté mover mis brazos pero no los sentía, y luego intenté gritar con todas mis fuerzas  pero el grito se quedó atrapado en mi pecho, desesperado intenté sacudirme hasta que de pronto abrí los ojos y desperté. Estaba parado al lado del ataúd, donde mismo estaba hace un rato, las mismas veinte o treinta sombras sin rostro estaban sentadas en las bancas, llorando y gimiendo algunas. Volví a mirar al ataúd y quedé congelado de miedo, el cuerpo que se encontraba adentro tenía mi cara, intenté tocarlo pero el frío vidrio de la ventanilla me detuvo. Una silueta a mi lado me tomó por el brazo para contenerme, acercó sus fríos labios hasta pegarlos a mi oreja y me dijo: - El momento más difícil en la vida de todo hombre es asistir a su funeral, muchos no quieren asumir que ya han muerto. ¿Acaso tú no te diste cuenta que pasaste cada segundo de tu vida caminando hacia la muerte?¿porque te sorprendes ahora?-.

jueves, 19 de marzo de 2015

el cuerpo extraña tanto en la soledad del espíritu

martes, 10 de marzo de 2015

Hoy me conmocionó la intrépida muerte de un héroe que llegué a conocer, quien fue muerto apuñalado cobardemente por defender, con gran arrojo, al indefenso de la felonía de quienes abusan en condiciones numéricamente injustas. Alta caída engendrada en la bajeza, el Valhöll te espera con la generosidad de su exuberancia.

lunes, 9 de marzo de 2015

Un dibujo fuera del margen, un poema sin rimas.

martes, 3 de marzo de 2015

En la geografía de las galaxias, una playa del universo.

domingo, 15 de febrero de 2015

¿Qué fue de ti
cuando necesité el amparo de tu seno maternal?
si es que me ahogué
en tanta ausencia de regazo maternal,
¿qué fue de ti
cuando faltó el abrazo consolador?
¿por qué lugares andabas haciendo falta,
no cansándote de no creer,
perseverando en no buscarme no encontrándome?
¿y entonces cuál mano recogió para dejar ir
mi gruesa lágrima transparente?
¿cuál la dejó caer?
¿a la inmensa pena histórica encarnada
quién la acogió, quién la dejó caer?

lunes, 9 de febrero de 2015

en esta piel de turno, dejaría unos rastros, quizas,
unos trazos que me acomapañarán,
quizás, algún tiempo más,
y recordar, quizás, algún concepto trascendental,
algo que mañana quizás, no quiera olvidar,
alguna fantasía, alguna ensoñación,
algún cuerpo extraño ya vuelto canción,
algo que quiera, y lo quiero ahora,
algún desatino no providencial,
¡hey! no consumas tu esfuerzo
donde estás
si es que me escuchas
donde estás
no consumas tu esfuerzo personal,
que en la quietud,
en la quietud...
no consumas tu esfuerzo personal,
que en la quietud,
ya ves, verás,
y espera,
no consumas tu esfuerzo personal,
y espera, que en la quietud,
ya ves, verás,
como el loto se abre en flor
Belladonna, the lady of rocks
the lady of situations,
como la circunstancia se abre en flor
y la luz trascendental,
se desborda en paz,
la tirada en cruz,
el ángel,
el consejo arcano reza
no consuma tu esfuerzo personal,
que en la quietud,
espera, ya ves, verás,
como la circunstancia se abre en flor,
y la luz trascendental
en paz circulará

sábado, 7 de febrero de 2015

me cuesta tanto esperar, no se esperar
pero ¿a que le temo?
¿que tengo terror de encontrar en mi vacío interior?
¿que cruda verdad sobre mi?
con que dientes muerde el silencio

viernes, 6 de febrero de 2015

siempre el final se demora tanto en terminar
y el principio tan poco en empezar

martes, 3 de febrero de 2015

Con que desesperación te amé y ahora estás distante como un faro,
y como un eco desde un abismo me esfuerzo en escucharte,
cuanto mar crucé nadando para ahogarme en la orilla,
y todos los te amo juntos a esta hora queman
en la espalda, en el pecho, en la garganta.
Ahora no me escuchas, ya ni me quieres ver,
y mi voz se siente huérfana cantando al viento,
apretando el aire entre los dedos,
atrapando la ilusión de un recuerdo,
jugando con tu pelo que quedó entre mis sábanas,
debajo de la silueta de los dos en un desvelo
Ya ni quieres saber de mi,
¿y donde apoyo mi espalda?
¿quien rodeará mi cuello?
¿quien mirará mis manos?
Ya ni quieres saber de mi,
y yo muriendo por completarte,
por reflejarte, por elevarte.
por rodearte y sostenerte,
sonreírte y traspasarte.
La pureza de la soledad simple del desierto
me interpela con una respiración de fuego,
una simpleza de pies descalzos
sobre la dura tierra seca,
recuerda una familiaridad originaria
del viento tibio en el rostro,
el abrazo del descampado,
el verdegris estoico,
al aguilucho heroico planeando el celeste,
y el espanto de las nubes abre el cielo,
a un comunión estelar de acuarela salpicada,
de negrofondo agujereado,
de leche derramada,
alegórica sobre el desierto,
en tenue captación del sentido en soledad,
en corta promesa verde, de suspiro de agua,
de descanso regalado,
esperanza de la nada.



lunes, 2 de febrero de 2015

odio como el amor se funde con la carne
y en un mismo lamento
extrañan juntos el corazón y la piel

miércoles, 28 de enero de 2015

que feo se ve todo el mundo de nuevo
que vacío todo

sábado, 24 de enero de 2015

te extraño con la desesperación de quien ha enmudecido

miércoles, 21 de enero de 2015

Todos los días me visitas
a alguna hora de la tarde,
a veces vienes de buen ánimo,
otras veces más melancólica,
otras más silenciosas,
pero siempre vienes
a hacerme compañía
en la soledad de mi isla,
venías en la soledad de la incomprensión,
venías en la soledad del desgarro,
venías en la soledad de la desesperación
de la resignación,
también viniste en la soledad del estoicismo.
Ahora sigues viniendo
en esta soledad florida,
en esta soledad bonita
de no sé que  fe
que permite esperar calmadamente,
con angustia, con tranquilidad,
acompañándome a esperarte,
en esta triste y penosa
alegría pensativa
de permanecer
cuarenta días en el desierto
interior
contemplando
cara a cara
la esencia del ser,
y lo peor de si,
el diablo interior
como tienta
con las glorias mundanas,
y lo mejor de si
la fe que quiebra montañas,
la paciencia de las piedras,
el amor de la tierra,
la decisión de la vida, pujante
por vivir.


en mi día a día,
como un homenaje que no puedas ver,
sigo a tu lado invisible,
en cada pensamiento,
acompañándote
en todo lo que hago,
mostrándote orgulloso
como alzo alto,
pintada en mi frente,
la fidelidad
como extraño el peso de tu cuerpo
muriendo sobre el mío,
el cautiverio de tu abrazo
tu aliento tibio,
como extraño el enredo de tu dedos
la caricia de tu pelo,
como extraño el puzzle exacto
de encajar tu silueta en mi abrazo,
tu contorno en mi frontera,
tu pregunta silenciosa,
tu mirar de ave nocturna
acechándome inocente,
tu ataque irresistible,
tu toque ardiente,
tu gemido vaporoso,
tu cabalgar sísmico,
tus dientes contraídos,
tus labios crispados,
tu mirada escondida
la tensión de tus manos,
mi caída postrera,
tu beso sanador,
nuestros sudores fusionados,
un abrazo fundidor
y el reposar inconsciente
yaciendo sin pensar,
pegados el uno al otro,
y que al morir a tu lado,
el amor nos haga a nosotros


martes, 20 de enero de 2015

No pensabas que mantendría
un amor intacto
como un cuesco de durazno,
tan pronto devorado
como florecido

lunes, 19 de enero de 2015

Solipsismo

probablemente creía
que fuera yo la única persona que existe en el universo,
y todo el resto
es, de mucha maneras,
una proyección de mi existencia
desplegándose
indistintamente
sobre toda superficie
lisa,
accidentada,
fracturada,
complicada,
abierta,
cerrada,
y cualquier vivencia
se volvía en el fondo
una pieza funcional
orientada escatológicamente,
hacia un estado de cosas
que inevitablemente debía de ser feliz.
Probablemente creía yo,
como un actor sobre el escenario,
en la existencia de un guión
fundamentalmente
teleológico,
¡cuantas cosas he creído!,
y sin embargo
cuanto me ha costado entender la fe,
yo mismo he vivido en una fe,
sobre el dogma del sentido,
y sin embargo
cuanto me ha costado
aceptar la fe,
pero yo mismo
he vivido en la fe del sentido.
Desde que murió en mi
la inocencia del mundo,
se ha consumido en mi
día a día el universo,
y he vivido creyendo,
aún así,
en el sentido,
sólo como gran acto de fe
ciego como cordero
sordo como un profeta,
aunque en mi el universo
se contemplaba a si mismo,
aunque en mi se leyeron a si mismas
todas las palabras del nihilismo,
sin embargo me creí heroico,
al levantar con trabajo
una fe que resultó traidora,
¡como pude así creer
en la fe del sentido!


sábado, 17 de enero de 2015

me gustan tus visitas invisibles,
adivinadas tras el velo cristalino y resplandeciente,
lejanas como un recuerdo
pero cercanas como una presencia
esperar como espera un perro

viernes, 16 de enero de 2015

Eu não consigo tirar você da cabeça
te conhecer foi viver uma cena de sonho
ayer me cayó una araña de la cabeza, y cuando hice fuerza, tembló, me rompieron la boca, y yo rompí una boca también, extraño una guitarra, me siento más vivo con el deporte, tengo el corazón en hibernación; me piden que viva y yo solo quiero sobrevivir zozobrando, a medio vivir ahogándome en la simple trampa de verme viéndote verme.

jueves, 15 de enero de 2015

Estoy bien, hoy fue un buen día, me levanté tarde, fui a ver a mi mamá y almorcé con ella, en la tarde trabajé y después fui a entrenar, acabo de llegar de allá, cansado pero feliz, estos días he estado más tranquilo aunque a ratos me baja la melancolía, en cualquier parte. Por fin me compré los guantes de box que quería y además mi inventario de pinceles y acrílicos está creciendo también, he encontrado nuevos pasatiempos en qué quemar el tiempo, las plantas están grandes y hermosas, te extraño, aunque no me gustaría verte si no es para estar contigo, he aprendido varias lecciones de la vida, siento que he crecido mucho en estos pocos días, aunque ha dolido mucho, quizás hasta podría agradecer haber tenido que pasar por esto, sin embargo, aún te extraño.

miércoles, 14 de enero de 2015

Un yunque tardará nueve días en caer desde el cielo a la tierra,
desde ahí, nueve días más en caer hasta el hades,
y nueve más hasta el tártaro,
en total veintisiete días
tomará el trayecto del condenado,
aún así menos que el tormento 
de recorrer la tierra durante años
como un ser olvidado

martes, 13 de enero de 2015

pinto la pena que siento
en colores violetas y azules
como el vino y como el viento
y como cuevas abismales,
como mares muy violentos,
como abismos ancestrales
escribo poemas en la noche para ti,
escribo poemas como quien pinta una muralla
o como quien anda en bicicleta,
escribo poemas como quien prepara un almuerzo,
o como quien se exhibe en secreto
escribo poemas para quien espía por una cerradura
y para quién es invitado a almorzar,
escribo poemas para quien es pintado
y para quien es definido en palabras,
como un búho celeste prohibido,
escribo poemas que borro, que ahogo
y escribo poemas que pinto en mi muralla para ti,
sobre todo escribo todos los días
un poema sobre una enorme pena
en espera, en esperanza,
escribo todos los días un poema
sobre una enorme pena
y lo borro antes de estar listo
que ganas de salir un día de noche y perderse,
lástima que no hay donde perderse,
no hay pozo más profundo
que el que ya conocí

lunes, 12 de enero de 2015

El vino entibia sueños al jadear
Desde su boca de verdeado dulzor
Y entre los libros de la buena memoria
Se queda oyendo como un ciego frente al mar.

Mi voz le llegará
Mi boca también
Tal vez le confiaré
Que eras el vestigio del futuro.

 Rojas y verdes luces del amor
 Prestidigitan bajo un halo de rouge
 Que sombra extraña te ocultó de mi guiño
 Que nunca oiste la hojarasca crepitar?

Pues yo te escribiré
Yo te haré llorar
Mi boca besará
Toda la ternura de tu acuario.

Más si la luna enrojeciera en sed
O las impalas recorrieran tu estanque
No volverías a triunfar en tu alma?
Yo sé que harías largos viajes por llegar.

Parado estoy aquí
Esperándote
Todo se oscureció
Ya no sé si el mar descansará...

Habrá crecido un tallo en el nogal
La luz habrá tiznado gente sin fe
Esta botella se ha vaciado también
Que ni los sueños se cobijan del rumor.

Licor no vuelvas ya
Deja de reir
No es necesario más
Ya se ven los tigres en la lluvia

domingo, 11 de enero de 2015

¿donde me puedo esconder?
una calle infinita para huir
una crema de estrellas donde dormirme,
un vaso de agua en el que ahogar la tempestad,
una mano para asfixiar la pena infinita
me piden que calle lo que siento,
me voy a morir por dentro,
si no exploto como siempre he de explotar
me voy a desprender de mi como una hoja
sin tener donde volar
no puedo ver ninguna
como te veo a ti
problema de como ver
no de ser visto
El mundo juega a esconderse
en un capullo de silencio entre tu ropa

viernes, 9 de enero de 2015

Clama su nombre al viento,
grita su nombre en la tempestad,
azota las puertas del cielo,
dile que me venga a llevar

que ya perdí la inocencia
que ya probé el dolor
que ya viví la crudeza del mundo
en el fondo de mi corazón

Dile que me lleve en un respiro,
que me duerma en el fondo del mar
que amarre mi alma a una roca
para nunca despertar


miércoles, 7 de enero de 2015

Desierto muerto

El espíritu del desierto
es muchas cosas
pero fundamentalmente es callar,
es callar en el susurro del viento
arrastrándose sobre la tierra dura
como un condenado con sus cadenas,
arrastrándose sobre la roca de la tierra
viva y fundamentalmente muerta,
viva en su muerte
de roca y desierto,
de roca de viento.

Y en el desierto el tiempo
se queda pegado en la piel,
incrustado en el cuerpo el tiempo
circunvalando el amanecer,
y en el desierto el tiempo es silencio
de callar hasta perecer,
y en el tiempo el silencio es cuerpo,
y es desierto al amanecer.

Ya no debo decir lo que pienso,
que por la vida en el desierto siento
que si al hablar lo que callo intento
callar lo que siento y pienso,
ya me adormeceré en el desierto,
sin tener ya que perecer,
ya feliz en desierto muerto,
y recostado sobre el viento,
tranquilo al fin y a tiempo,
sin salirme del silencio,
y en el desierto pereceré.

sábado, 3 de enero de 2015

Requiem para todo suicidio

De la misma forma en que un ángel
no podría sobrevivir en esta atmósfera,
o Moises se tapaba la cara ante su dios,
él fue cortado sin madurar
y nunca estuvo preparado para soportar
las carencias de este mundo,
nació con un cascaron demasiado abierto
para poder protegerse
de las constantes derrotas
en que se despliega el mundo
sobre las personas,
de la dinámica de negar
que gobierna sobre esta tierra de persona.
La cultura
vuelve al hombre desadaptativo
dentro de si mismo.
Así,
la singular geografía
se va transformando en
un valle de lágrimas
autoreplicador
en que se ahogan
los desadaptados
a la autonegación.